“Y qué hacer con esta efímera existencia…”

Por: Gildaneliz Barrientos

 

La escritura es un arte que nos permite expresar lo más profundo que hay en nuestro ser, tanto aquello que amamos y que nos apasiona, como aquello que odiamos, que nos atormenta, que nos parece injusto o que nos entristece. Esto es algo que Dalgin Cifuentes, un poeta emergente, entiende muy bien, pues las letras y él son dos seres que nacieron para estar juntos, se complementan, se comprenden, se colisionan y logran transmitir y  hacer sentir.

 

Para Dalgin, escribir poesía, es siguiendo a Rimbaud, una especie de exorcismo que se alcanza a través del “desarreglo de todos los sentidos”.

Esto es el poeta liberando, sanando y suturando sus heridas o posesiones por medio de la escritura, ejercicio que se practica en soledad pero que se complementa en complicidad con el lector. El poeta escribe cosas que en cierta forma no le pertenecen, por eso el poema está constantemente buscando refugio y hogar en quien lo lee.

 

Fotografía de: Revista Literaria Monolito

 

Poemas expuestos:

Cuando lee sus poemas, su voz cambia, el ambiente se queda en silencio,  las miradas fijas en él, las personas atentas para sumergirse en los versos y dejarse sorprender.

Sus textos ya han recorrido otros lugares, ya han visitado otras almas. Ha publicado en Esquisses y Poetry Slam. Asimismo,  ha declamado en distintos eventos tanto en la ciudad de Guatemala como en Quetzaltenango.

Y aún falta, tienen que gastarse más, tienen que introducirse en más personas, tienen que ser apreciados por muchos, por miles, tienen que traspasar fronteras porque valen la pena.

 

Fotografía de: Internet

 

Poema, “Y qué hacer con esta efímera existencia”: 

Y qué hacer con esta efímera existencia,

cómo hacerle entender a esta maraña de angustias

que el tiempo nos empuja irremediablemente

hasta llegar al lugar donde se juntan los agonizantes,

las que no pudieron descansar

porque de tanto querer secretamente,

de tanto amar sin abandonar sus miedos

han dejado mucho amor pendiente.

En esta noche todo parece imposible,

inalcanzable como el tesoro detrás del arco-iris,

como el horizonte amermelado que cubre la ciudad cada mañana.

Y ya no estás para arrullarme con tu voz

leyendo poemas a mi oído

mientras dulce y tiernamente me mordías la oreja

o para cantar juntos aquellas canciones

que hicieron de nosotros su hogar.

Sólo queda esta soledad maldita

en la que me sumerjo

a falta de un mejor escape

adornándola con excesos

y mi debilidad emocional

    -cada vez más evidente-

No importa el fin,

sino los medios.

No importa la meta

sino el camino.

No importa el destino

sino lo que vos quisiste hacer con él.

Sólo es cierto aquello

por lo que hemos sacrificado la existencia

por lo que nos obligamos a traicionar a la muerte

como dioses rebosantes,

obesos por el ego de ser.

 

 

Dalgin Cifuentes