Una tierna historia de amor dentro del planeta deportivo, Lionel Messi y Antonela Roccuzzo

Por Julia González

El pasado 30 de junio, luego de casi 10 años de noviazgo, Lionel Messi y Antonela Roccuzzo dieron el sí frente a su familia y amigos, el enlace tuvo lugar su natal Rosario, ubicada a unos 300 km de Buenos Aires, lugar donde se conocieron hace casi 21 años.

En el año 1996 con tan solo 8 años Antonela logró cautivar al pequeño Messi un año mayor que ella. Se conocieron por medio de Lucas Scaglia, primo de Antonela y con quien Messi compartía la pasión por el fútbol. “Algún día serás mi novia” le escribía en pequeñas cartas pues la timidez le ganaba como para decirlo frente a frente, el cariño de los niños se fue convirtiendo de a poco en algo más grande, eran mejores amigos que jugaban a ser novios, pasaban el tiempo a las orillas del río de Paraná y juntos miraban las embarcaciones llegar.

El talento de Lionel con el balón era innegable, por lo que en el año 2,000 su familia decidió mudarse a Barcelona en busca de un mejor futuro para él, teniendo que dejar en Rosario a quien sin saberlo era el amor de su vida. En el 2004 la muerte de una amiga cercana trajo a Messi de regreso a Argentina en donde se reencontró con Antonela y resurgió en ellos lo que había quedado en pausa cuando se mudó a Europa.

En el año 2007 se convirtieron en pareja, mantuvieron un bajo perfil de la relación, pues no fue hasta 2 años después que esta se hizo pública y salió a relucir en los medios. Fruto de esta relación nacieron 2 hijos, Thiago de 4 años y Mateo de 1 año.

Unos 260 invitados fueron testigos del romántico momento que vivieron los novios, cuando el cantante argentino Abel Pintos interpretó el tema “Sin principio ni final”, que hizo derramar a la novia más de una lágrima, ya que es la canción que describe su historia de amor con el astro argentino.